Av. Francisco de Aguirre 300. Declarada monumento histórico en 1990.
A comienzos de 1925, Gabriela Mistral regresó a Chile cubierta de prestigio, luego de dos años trabajando en México –en una reforma al sistema educacional y la creación de bibliotecas populares– y tras culminar su primera gira literaria internacional, que la llevó por Estados Unidos, Italia, Suiza, España y Francia, todo ello financiado por el gobierno mexicano. Además, durante este último periplo, en Madrid, la Editorial Saturnino Callejas publicó su segundo libro de versos, bajo el título Ternura.
Adquirió entonces una casaquinta en La Serena, a pocas cuadras de la playa y con un amplio terreno. Su intención era radicarse allí, junto a su madre, su media hermana y la hija de esta, llamada Graciela. Y asimismo, concretar un anhelo: crear una escuela-granja para los niños campesinos del valle de Elqui, en donde éstos pudieran educarse y, a la vez, perfeccionarse en las labores agrícolas.
Pero ese mismo año el gobierno chileno la envió a Francia, como delegada ante el Instituto Internacional de Cooperación Intelectual, dependiente de la Sociedad de las Naciones.
Gabriela nunca más volvió a residir en Chile; el resto de su vida transcurrió en múltiples ciudades de América y Europa, incluyendo largos años como cónsul de su país. Sus familiares, en tanto, siguieron viviendo en aquella casaquinta hasta sus respectivos decesos.
Con el tiempo la vivienda se hizo conocida como la Casa de las Palmeras, por los enormes ejemplares de esa especie que se yerguen junto a la vivienda. Posee una ambientación histórica y fotografías de época.
La administración corresponde a la Municipalidad de La Serena y el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.
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